• Yo, Dragón

La pandemia no es un maestro


Me invitaron a dar unas palabras a una generación de ex alumnos, y esto fue lo que les leí:


Estimados alumnos


Estamos viviendo tiempos en los que hemos tenido muchas pérdidas. Las pérdidas siempre duelen, no importa qué o cuánto, perder siempre duele.


Nadie inicia algo pensando en que va a perder. He escuchado a muchos decir que la pandemia es un maestro, pero yo no estoy de acuerdo: la muerte y la enfermedad no merecen ser llamados así.


Todos hemos estado añorando momentos y etapas que se han cerrado para no volver más. Una fiesta de XV años a los 17 ya no es una fiesta de XV años. Esas vacaciones sin el amigo o pariente que ya partió, no podrán ser iguales jamás. Las pérdidas siempre duelen.


No, la pandemia no es un maestro


El tiempo que no convivimos con los compañeros y amigos ya no volverá jamás. Las idas al cine, las salidas a bailar, esos abrazos no nos dimos ya no volverán. Pero sobre todo, aquellas personas que se han ido, no están ya disponibles.


No, la pandemia no es un maestro


En momentos como estos pensamos en lo que hicimos o faltó por hacer con aquellos que ya no están con nosotros, y pensamos que si pudieramos volver a verlos una vez más, les diríamos cuánto los admiramos, cuánto bien nos hacía su presencia, cuántas veces los quisimos abrazar, cuánto los amábamos, pero no lo hicimos.


No, la pandemia no es un maestro.


Ahora que ya no están algunos de nuestros seres queridos, surgen deseos de decirles lo agradecidos que estamos por haberlos conocido. Si pudieramos, habríamos hecho más por hacerlos felices.


No, la pandemia no es un maestro.


Les daríamos más de nuestro tiempo, los escucharíamos más, les contaríamos más anécdotas, no habríamos dado por sentado que sabían que los queríamos y se los habríamos hecho saber. Pero nadie imaginó que un día y sin previo aviso, ya no los volveríamos a ver, y simplemente dejaron de estar.


No, la pandemia no es un maestro.


Muchos de nosotros pensamos en estos tiempos que si pudieramos volver a estar al menos un minuto con esas personas que ya no están, ya sea porque trascendieron de este mundo, o porque sus decisiones los colocaron en caminos diferentes al nuestro, seguramente lo aprovecharíamos para pasar el mejor tiempo con ellos, porque sólo tendríamos un minuto para hacerlo, pero haríamos que ese minuto valiera toda una vida.


No, la pandemia no es un maestro.


Todos tuvimos que aprender y adaptarnos solos de un día a otro a situaciones que la humanidad entera jamás había vivido. Todo cambió de la noche a la mañana. Tuvimos que dejar de ser alumnos para ser nuestros propios maestros.


No, la pandemia no es un maestro.


Pero, ¿Qué es ser un alumno? ¿Qué es ser un maestro? Parafraseo a continuación las palabras de Wayne Dyer, que fue un psicólogo estadounidense y autor de muchos libros de inteligencia emocional.



Ser un alumno es permanece abierto a aprender de todos y cada uno. Ser alumno significa tener espacio interior para un nuevo saber.


Cuando estás verde creces y cuando estás maduro ya no creces. Cuando sepas de corazón que cada persona que encuentras en la vida tiene algo que enseñarte, podrás aprovechar al máximo lo que esta te ofrezca.


Ser un alumno es estar dispuesto. Como alumno, sabes que todos y todo pueden de algún modo ser tus maestros. Como alumno dispuesto, ansías lo que todos y todo pueden ofrecerte.


El “giro equivocado” que te lleva a un lugar nuevo e inesperado es una oportunidad para crecer. Estar preparado significa estar dispuesto. Disposición genuina y auténtica. Cuando estés así dispuesto, descubrirás a tu propio maestro personal.


El maestro está en todas partes. La ayuda que necesitas será facilitada por el universo en cuanto conviertas tu preparación en disposición. En cuanto estés dispuesto, encontrarás maestros en cada rincón de tu vida.


El maestro puede muy bien ser un alma experimentada dispuesta a ayudarte y guiarte hacia los milagros que buscas.


Esa alma sabia ha estado siempre a tu disposición. Es tu disposición la que hace que el maestro pueda ayudarte.


Los maestros aparecen bajo diversas formas. El tuyo puede ser una cinta que alguien ha dejado “por accidente” en tu coche. Tú maestro puede también ser un libro o un artículo que te haya recomendado un amigo o puede ser tu asistencia a una conferencia.


El maestro puede ser un niño que te coge de la mano y te hace una pregunta en la que tú no habías pensado hasta ese momento, y la respuesta que le das al niño es la respuesta que te das a ti mismo.


Tu maestro puede ser invisible y aparecer en forma de un pensamiento que viene a tu mente en un momento tranquilo de contemplación, y te anima a seguir una dirección determinada.


Cuando tú, el alumno, estés preparado y dispuesto, el maestro aparecerá. Sólo tienes que echar un vistazo a tu alrededor, mirar con ojos nuevos y preguntarte en silencio: “¿Quién es mi maestro?”.


El maestro hace su aparición en todo y en todos cuantos lugares te encuentras. No existen en realidad los accidentes. El universo tiene un propósito.


Si el maestro estaba allí y tú lo has pasado por alto, ello formaba parte de la perfección en ese momento en concreto.


El maestro estaba allí antes que tú, pero no estaba allí para ti. Aquello era entonces y esto es ahora. Hoy, cuando estás dando un propósito a tu vida y adquiriendo la capacidad de hacer aparecer milagros en tu vida, reconocerás al maestro.


Gracias por todo, queridos alumnos. Ustedes han sido mis mejores maestros.


Los amo


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